Creación en prosa.
Horquilla de edad a la que va dirigida:
8 – 9 años.
Estrategia utilizada; Cuento encadenado
Edad educación infantil / educación primaria /
ESO
Aspectos
- expresión oral
- creatividad
- estructuración lingüística
- narración
Descripción: Se encadena una
narración: un alumno empieza y, sucesivamente, intervienen los demás aportando
nuevas ideas.
Para este caso realizaré algunas
modificaciones de las reglas generales.
¡º Seré yo, el supuesto maestro quien
comience la historia.
2º Todos los alumnos comenzarán por el
principio que les proporciono, cuando yo diga cambio, pasarán las hojas a sus
compañeros y continuaran la historia, en el último cambio se avisa de que es el
desenlace.
3º La historia rotará en el aula por
grupos de 4.
Comienza así.
Erase una vez, hace mucho, mucho tiempo, en el
antiguo oriente, había un vasto territorio cuyo emperador velaba por los
intereses y el bienestar de sus súbditos, de manera noble y justa.
Los habitantes de este lugar, eran fieles y
obedecían lealmente a su emperador, ya que estaban felices con la forma en que
éste, ejercía su cargo.
Pero hubo un día, en el que el emperador cayo
gravemente enfermo y decidió hablar con su hijo que se llamaba Kohe. Estas
fueron sus palabras:
-Querido hijo mío, ya sé que aún eres demasiado
joven, pues sólo tienes 9 años, pero en tu sangre se haya la nobleza necesaria
para dirigir a nuestro pueblo por el camino de la sabiduría y la paz, por ello
dejo en tus manos la responsable tarea de hacerlo, ya que mi salud parece
querer abandonarme.
A los pocos días el padre de Kohe murió y el
cargo de emperador cayó en sus manos. Kohe estaba muy nervioso ante la gran
responsabilidad que debía afrontar y acudió en busca de un viejo y sabio amigo
que vivía en las montañas para pedirle consejo.
Cuando llego a su casa….
CREACIÓN EN PROSA
Nombre de la
actividad: CALIGRAMAS
Edad: utilizaría esta actividad para 4º de primaria
Aspectos
- expresión escrita
- descripción
- poesía
- creatividad
Descripción
Se trata de representar gráficamente el
tema del poema, utilizando, para ello,
las propias palabras que pueden servir de líneas o de relleno. Los versos
utilizados pueden ser comparaciones, aliteraciones, metáforas, hipérboles... La
idea es no utilizar la rima, sino basar la función poética en la imagen y en
las palabras.
Figuras literarias utilizadas:
-Aliteraciones
-Hipérboles
-Metáforas
-Símil.
LA MAR
Al norte y al sur, al este y al oeste,
Todo cuanto veo eres tú, junto al cielo azul.
Respeto, amor, dolor y sabor,
son todos de tu condición.
Como montañas arrojándose al vacío, reflejas tu
ira,
tersa, infinita y plateada es tu bondad.
Si el sol calienta tus días,
las estrellas y la luna iluminan tus noches.
Temible, amada, entrañable, brava
continua siendo, como fuiste hasta ahora.
Drama
Estrategia
utilizada: ADAPTAR
UN DRAMA
Horquilla de edad dirigida: de 9 a
11 años.
Aspectos:
- paralingüística
- comunicación no verbal
- expresión
- interpretación
- expresión oral
Descripción.
Se elige un drama infantil que,
seguramente, tendrá menos personajes que alumnos en la clase. Se realizan las
correcciones pertinentes, la adaptación,
la preparación y la representación.
Materiales: texto dramático (en este caso concreto, es una fábula que
posteriormente adapto).
Don Sapoconcho
había reunido a los animales del monte en un claro cerca de la quebrada. Allí
con su gran voz hizo el anuncio: —El próximo domingo, a las diez de la mañana,
será la competencia de patinetas. En la misma podrán participar todos los que
deseen. Habrá un gran premio para el ganador...
—¿Cuál será el premio? —le interrumpió la grulla
—El premio consistirá de un viaje con gastos pagados alrededor de Puerto Rico, incluyendo a las islas de Vieques y Culebra. —Le contestó don Sapoconcho, disimulando la interrupción.
—¡Ese premio lo gano yo! —exclamó el guaraguao.
—¡Eso lo veremos! —le replicó el gorrión.
—Ya comencé a entrenar —le murmuró el múcaro, en el oído, a la lagartija.
Y así, fueron expresándose uno tras otro; cada quien, reclamando la victoria. La reunión duró hasta que las sombras de la noche obligaron a cada uno de los presentes a buscar refugio en su morada.
Apenas despuntó el sol del siguiente día, cuando el monte se llenó de voces y ruidos de patinetas. Unos las corrían, otros aceitaban las ruedas, otros las reparaban... Había un gran alborozo y entusiasmo. Todos lucían felices; contentos. Bueno, casi todos, porque la cotorra ni tenía patineta ni sabía correrla. La pobre se encontraba muy triste, mirando desde el hueco de su árbol a los que practicaban.
Fue entonces, cuando escuchó la voz de su amigo el colibrí:
—Hola cotorra.
—Qué tal colibrí —contestó con voz apagada.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás practicando para la carrera?
La cotorra le contó su problema y al terminar no pudo evitar que la tristeza le humedeciera los ojos. El colibrí, que era muy buen amigo, muy dispuesto le dijo: —¡No seas tontita!, ¡No vayas a llorar!, todavía faltan seis días para la carrera. Yo te prestaré la mía y te enseñaré a correrla.
—¿Pero, y tú?
—No puedo participar, porque ese día tengo que acompañar a mi esposa. Ella está empollando tres huevecillos y... ¡tú sabes!
—¡Qué buen amigo eres! —exclamó agradecida la cotorra.
Con gran paciencia y esmero, el colibrí le enseñó a correr patineta. El día antes de la competencia le dijo: —Veo que has aprendido muy bien a correr la patineta; ahora te diré el secreto para desarrollar gran velocidad
—¡Falta
qué me hace! Pues, no alcanzo a desarrollar velocidad suficiente al correrla.—¿Cuál será el premio? —le interrumpió la grulla
—El premio consistirá de un viaje con gastos pagados alrededor de Puerto Rico, incluyendo a las islas de Vieques y Culebra. —Le contestó don Sapoconcho, disimulando la interrupción.
—¡Ese premio lo gano yo! —exclamó el guaraguao.
—¡Eso lo veremos! —le replicó el gorrión.
—Ya comencé a entrenar —le murmuró el múcaro, en el oído, a la lagartija.
Y así, fueron expresándose uno tras otro; cada quien, reclamando la victoria. La reunión duró hasta que las sombras de la noche obligaron a cada uno de los presentes a buscar refugio en su morada.
Apenas despuntó el sol del siguiente día, cuando el monte se llenó de voces y ruidos de patinetas. Unos las corrían, otros aceitaban las ruedas, otros las reparaban... Había un gran alborozo y entusiasmo. Todos lucían felices; contentos. Bueno, casi todos, porque la cotorra ni tenía patineta ni sabía correrla. La pobre se encontraba muy triste, mirando desde el hueco de su árbol a los que practicaban.
Fue entonces, cuando escuchó la voz de su amigo el colibrí:
—Hola cotorra.
—Qué tal colibrí —contestó con voz apagada.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás practicando para la carrera?
La cotorra le contó su problema y al terminar no pudo evitar que la tristeza le humedeciera los ojos. El colibrí, que era muy buen amigo, muy dispuesto le dijo: —¡No seas tontita!, ¡No vayas a llorar!, todavía faltan seis días para la carrera. Yo te prestaré la mía y te enseñaré a correrla.
—¿Pero, y tú?
—No puedo participar, porque ese día tengo que acompañar a mi esposa. Ella está empollando tres huevecillos y... ¡tú sabes!
—¡Qué buen amigo eres! —exclamó agradecida la cotorra.
Con gran paciencia y esmero, el colibrí le enseñó a correr patineta. El día antes de la competencia le dijo: —Veo que has aprendido muy bien a correr la patineta; ahora te diré el secreto para desarrollar gran velocidad
—Observa bien, lo que tienes que hacer es agitar las alas de esta manera, así, ¡ves! Y como todos sabemos que los colibríes son expertos en agitar sus alas, podemos fácilmente imaginar lo bien que le enseñó. El día de la carrera se inscribieron veintisiete competidores. No los nombro a todos porque la lista sería muy larga. Pero puedo decir que el más grande de ellos era el guaraguao y el más chico la vaquita de Sampedro, que así se llamaba aquel pequeño escarabajo.
—¡Dieron la salida! ¡Y todos arrancaron muy entusiasmados! La cotorra que había salido en cuarta posición vio cómo al pasar la primera curva de la carrera el guaraguao empujó con un fuerte aletazo a la vaquita de Sampedro, que corría en primer lugar, hacia el tercer lugar por donde venía el múcaro, y vio cómo éste de un picotazo la sacaba de carrera, empujándola con tanta fuerza, que vaquita y patineta fueron a dar contra un árbol a orillas de la pista. La cotorra se detuvo, para ver si la vaquita de Sampedro estaba herida.
—¡Eso no es justo! No, ¡eso no está bien! ¡Las carreras se ganan limpiamente! —le decía mientras la ayudaba a levantarse.
—Estoy bien, ¡es que soy tan pequeña... —dijo la Vaquita de Sampedro, casi a punto de llorar.
—¡Anda! ¡Súbete a la patineta, volvamos a la pista! ¡La carrera no ha terminado aún! ¡Ven, qué yo te ayudaré!
Y así fue. La cotorra, corriendo detrás de la vaquita la impulsaba, moviendo sus alas tal y como le habían enseñado. Uno tras otro, tras otro, de los corredores, fueron quedando atrás. Faltaban apenas dos metros de distancia para la llegada... cuando un zumbido le borró la sonrisa de triunfo al guaraguao, quien se aprestaba a cruzar la meta. Era la vaquita de Sampedro seguida por la cotorra, que pasaban por su lado con la velocidad de un relámpago. Minutos después, don Sapoconcho anunciaba así el orden oficial de llegada: "En primer lugar la vaquita de Sampedro, en segundo lugar La cotorra, en tercer lugar el guaraguao, en cuarto lugar... Bueno, dejemos hasta aquí el orden de llegada, y veamos cómo termina nuestro cuento.
—Gracias amiga cotorra, sin ti no hubiese podido ganar.
—¡No es nada! —contestó la cotorra, sonriente, recordando que a ella también la habían ayudado.
—Ven te invito a visitar a un amigo.
Al llegar al nido del colibrí, lo encontraron celebrando junto a su esposa; la llegada de sus tres polluelos. Esa tarde fue una de alegría y gozo.
ADAPTACIÓN, OBRA DE TEATRO.
PERSONAJES
Narrador1
Narrador2
Narrador3
Narrador4
Narrador5
Narrador6
Don Sapoconcho
La grulla
Gorrión
Múcaro
Lagartija
Cotorra
Colibrí
el guaraguao
La vaquita de san Pedro
Árbol.
Esposa del colibrí
Polluelo1
Polluelo2
Polluelo3
VESTUARIO.
Los narradores pueden ir de sol, árbol u otros elementos del
bosque (Piedra, flor, etc.) el resto de personajes tratan de ataviarse lo más
parecido a los animales que representan. Los disfraces pueden hacerse con
trapos, cartulinas, papel maché y pinturas, lo más económico y reciclable
posible.
ESCENARIO.
Lo ideal sería un pabellón deportivo para realizar la
carrera con mayor espacio y recorrido si el escenario del colegio es grande
genial, y si no cualquier patio o zona espaciosa donde puedan congregarse tanto
actores como espectadores.
EXTRAS.
Si hay más participantes que papeles en la obra, siempre
pueden actuar como decorado móvil, o participantes en la carrera de patinetes.
GUIÓN.
Narrador1 -Don Sapoconcho había
reunido a los animales del monte en un claro cerca de la quebrada. Allí con su
gran voz hizo el anuncio:
Don Sapoconcho —El próximo domingo, a las diez de la mañana,
será la competencia de patinetas. En la misma podrán participar todos los que
deseen. Habrá un gran premio para el ganador...
Grulla — ¿Cuál será el premio? Cruaaa… cruaaaa…
Grulla — ¿Cuál será el premio? Cruaaa… cruaaaa…
Don Sapoconcho —El premio consistirá de un viaje con gastos
pagados alrededor de Puerto Rico, incluyendo a las islas de Vieques y Culebra.
el
guaraguao —¡Ese premio lo gano yo!
—exclamó.
Gorrión —¡Eso lo veremos!
Gorrión —¡Eso lo veremos!
Múcaro
—Ya comencé a entrenar —murmura en el oído, a la lagartija.
Lagartija
ríe: jijiji…
Narrador 2- Y así, fueron expresándose uno tras otro; cada quien, reclamando la victoria. La reunión duró hasta que las sombras de la noche obligaron a cada uno de los presentes a buscar refugio en su morada.
Narrador 3 -Apenas despuntó el sol del siguiente día, cuando el monte se llenó de voces y ruidos de patinetas. Unos las corrían, otros aceitaban las ruedas, otros las reparaban... Había un gran alborozo y entusiasmo.
Narrador
4 - Todos lucían felices; contentos. Bueno, casi todos, porque la cotorra ni
tenía patineta ni sabía correrla. La pobre se encontraba muy triste, mirando
desde el hueco de su árbol a los que practicaban.
Narrador 5 -Fue entonces, cuando escuchó la voz de su amigo el colibrí:
—Hola cotorra.
—Qué tal colibrí —contestó con voz apagada.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás practicando para la carrera?
Narrador 5 -La cotorra le contó su problema y al terminar no pudo evitar que la tristeza le humedeciera los ojos.
Narrador 5 -Fue entonces, cuando escuchó la voz de su amigo el colibrí:
—Hola cotorra.
—Qué tal colibrí —contestó con voz apagada.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás practicando para la carrera?
Narrador 5 -La cotorra le contó su problema y al terminar no pudo evitar que la tristeza le humedeciera los ojos.
Narrador
6 -El colibrí, que era muy buen amigo, muy dispuesto le dijo:
Colibrí
—¡No seas tontita!, ¡No vayas a llorar!, todavía faltan seis días para la
carrera. Yo te prestaré la mía y te enseñaré a correrla.
Cotorra —¿Pero, y tú?
Colibrí —No puedo participar, porque ese día tengo que acompañar a mi esposa. Ella está empollando tres huevecillos y... ¡tú sabes!
Cotorra —¡Qué buen amigo eres! —exclamó agradecida la cotorra.
Narrador 1: Con gran paciencia y esmero, el colibrí le enseñó a correr patineta.
Cotorra —¿Pero, y tú?
Colibrí —No puedo participar, porque ese día tengo que acompañar a mi esposa. Ella está empollando tres huevecillos y... ¡tú sabes!
Cotorra —¡Qué buen amigo eres! —exclamó agradecida la cotorra.
Narrador 1: Con gran paciencia y esmero, el colibrí le enseñó a correr patineta.
Narrador
2: El día antes de la competencia le dijo:
Colibrí —Veo que has aprendido muy bien a correr la
patineta; ahora te diré el secreto para desarrollar gran velocidad
Cotorra
—¡Falta qué me hace! Pues, no alcanzo a desarrollar velocidad suficiente al
correrla.Colibrí—Observa bien, lo que tienes que hacer es agitar las alas de esta manera…
Colibrí mueve alas rápido; así, ¡ves!
Narrador 3 -Y como todos sabemos que los colibríes son expertos en agitar sus alas, podemos fácilmente imaginar lo bien que le enseñó.
Narrador 4 - El día de la carrera se inscribieron veintisiete competidores. No los nombro a todos porque la lista sería muy larga.
Narrador 5 -El más grande de ellos era el guaraguao y el más chico la vaquita de Sampedro, que así se llamaba aquel pequeño escarabajo.
Narrador 6 —¡Dieron la salida! ¡Y todos arrancaron muy entusiasmados! La cotorra que había salido en cuarta posición vio cómo al pasar la primera curva de la carrera el guaraguao empujó con un fuerte aletazo a la vaquita de Sampedro, que corría en primer lugar, hacia el tercer lugar por donde venía el múcaro.
Narrador 1 -El múcaro de un picotazo la sacaba de carrera, empujándola con tanta fuerza, que vaquita y patineta fueron a dar contra un árbol a orillas de la pista.
Entran en escena: la vaquita de San Pedro, el guaraguao, la cotorra, y el múcaro.
Escenario. -La vaquita corre primero, el guaraguao la empuja y el múcaro la pica con el pico haciéndola salir del camino. La cotorra se detiene para ayudar a la vaquita y el resto sigue corriendo.
Árbol. – Corre para estrellarse con la Vaquita de San Pedro
Narrador 2 -La cotorra se detuvo, para ver si la vaquita de Sampedro estaba herida.
Cotorra—¡Eso no es justo! No, ¡eso no está bien! ¡Las carreras se ganan limpiamente!
Escena. La cotorra ayuda a levantarse a la vaquita.
Vaquita —Estoy bien, ¡es que soy tan pequeña... Escena: Vaquita, casi a punto de llorar.
Cotorra —¡Anda! ¡Súbete a la patineta, volvamos a la pista! ¡La carrera no ha terminado aún! ¡Ven, qué yo te ayudaré!
Narrador 3 -Y así fue. La cotorra, corriendo detrás de la vaquita la impulsaba, moviendo sus alas tal y como le habían enseñado.
Narrador 4 Uno tras otro, tras otro, de los corredores, fueron quedando atrás. Faltaban apenas dos metros de distancia para la llegada...
Narrador 5 -cuando un zumbido le borró la sonrisa de triunfo al guaraguao, quien se aprestaba a cruzar la meta.
Escenario –Entran todos los participantes de la carrera en escena, corren modo cámara lenta…. La vaquita impulsada por la cotorra adelantan a todos hasta llegar a meta los primeros.
Narrador 6 -Era la vaquita de Sampedro seguida por la cotorra, que pasaban por su lado con la velocidad de un relámpago.
Narrador 1 -Minutos después, don Sapoconcho anunciaba así el orden oficial de llegada:
Don Sapoconcho. -"En primer lugar la vaquita de Sampedro, en segundo lugar La cotorra, en tercer lugar el guaraguao, en cuarto lugar... Bueno, dejemos hasta aquí el orden de llegada, y veamos cómo termina nuestro cuento.
Escenario. - salen todos los participantes de la carrera excepto la vaquita y la cotorra.
Vaquita —Gracias amiga cotorra, sin ti no hubiese podido ganar.
Cotorra — ¡No es nada! — a mí también me habían ayudado, siempre debemos ser justos y ayudarnos.
—Ven te invito a visitar a un amigo.
Narrador 2 -Al llegar al nido del colibrí, lo encontraron celebrando junto a su esposa; la llegada de sus tres polluelos. Esa tarde fue una de alegría y gozo.
Escenario. Cotorra, colibrí, esposa del
colibrí, pollito1, pollito2, pollito 3 y vaquita bailan en corro.
FINAL. Todos vienen a despedirse y dar
las gracias, y se marchan bailando la conga.
CREACIÓN DE UN LIBRO.
Horquilla de edad: primer ciclo de primaria (6-7 años).
Hola compañero. Después de leer tus creaciones he llegado a algunas conclusiones que te podrían resultar útiles:
ResponderEliminarTu creación en prosa me parece muy divertida. Cuando yo era pequeño, mis amigos y yo jugábamos al cuento encadenado y nos salían historias muy curiosas. Esta actividad va dirigida a los alumnos de tercero de Primaria, ¿cuántas líneas crees que deben escribir cada uno aproximadamente?
En cuanto a tu creación en verso me ha parecido fantástica. Me hubiera gustado ver este poema en forma de libro porque el tema del mar da mucho juego para hacer un caligrama. A partir de tu ejemplo, los alumnos pueden realizar otras figuras como un sol, una estrella o una flor. El único “pero” que te puedo poner es que la extensión es un poco larga para la edad que propones.
Sobre la creación dramática, al principio pensé que era muy larga pero, después de leer que todos los alumnos participan en la función, el resultado ha sido muy bueno. Las acotaciones van en cursiva (para diferenciarlas del texto principal). Y sobre el tema del número de alumnos, ¿qué te parece si los chicos/as que no tengan papel en la obra sean los encargados de la escenografía, el vestuario, el maquillaje, la música, etc.? Creo que así todos tienen una función y forman parte de la obra.
Y sobre tu libro, ¿no crees que es mucho texto para un niño de 6-7 años? Creo que deberías poner alguna ilustración ya que en estas edades recurren constantemente a la ilustración para verificar su comprensión de lo que han leído.
Además, echo en falta alguna fundamentación que le daría mayor peso a tus palabras.
Espero que mi comentario te sea de ayuda. Un saludo.
Excelentes ideas, Francisco.
EliminarHola
ResponderEliminar¡Qué bonito el cuento!, ¡Pena no saber cómo sigue! Me parece adecuado a la edad, y el hecho de que sólo dos alumnos tengan el texto delante es muy buena idea. Es como si les contaran la historia. Que haya uno que pase la página le mantiene siempre atento y hace que se beneficie del aprendizaje de la ortografía, el cual me parece el único hándicap de la actividad al leer cada alumno sólo una página. Supongo que hay que sacrificar unos aspectos por otros.
En cuanto al poema éste sí me parece complicado para la edad, ya que refiere conceptos etéreos, pero no es largo y da juego al entendimiento del sentido de la poesía y al uso de ella más allá de la mera lectura fomentando la imaginación y la creatividad.
El drama sí me encaja con la edad. No es un contenido rebuscado, es una fábula típica adaptada para que los alumnos puedan participar en ella y que da juego en la preparación de los personajes. Quizá, en función de la extensión del grupo sí introduciría algún personaje más para que pudieran participar el mayor número de alumnos posibles.
Respecto al cuento del pez para los pequeños de 6-7 años sólo añadiría color y algún dibujo para atraer su atención y adaptaría la letra para asegurarme de que lo pueden leer. Para ser leído o contado a un grupo está bien, en cuanto a temática y extensión, para mi gusto.
A ver si te animas y nos regalas el resto del cuento y algún superdibujo marino.
Azucena Sanz
Muy bien comentado, Azucena.
EliminarUn gran trabajo, Oliver. Tanto la prosa cono el drama están bien planteados y ajustados a la edad. El caligrama me ha encantado. Coincido con Azucena en que es complicado para ser comprendido, pero como hemos insistido en que la poesía es para sentir y no necesariamente para comprender, me parece un ejemplo estupendo de cómo con palabras puede transmitirse lo que sentimos ante la inmensidad del mar. La pena es que no lo hayas convertido en caligrama para ver cómo la imagen y el texto se hacen uno.
ResponderEliminarEl formato del libro es ideal para niños de 1º, pero es verdad que, aunque las páginas sean troqueladas con la figura de un pez, los niños tan pequeños necesitan imágenes para sustentar a comprensión de lo que leen. Para que no tengas que volver a hacerlo, si quieres mejorar esta entrada, basta con que subas la edad de los receptores a 3º. A ellos también les gustará el texto y la historia y las imágenes ya no son imprescindibles en esas edades.
Ok! Gracias Francisco! Gracias Azucena! Gracias Irune!
ResponderEliminarUna vez más, todos los comentarios muy útiles para seguir orientandome y aprender un poquito más sobre literatura infantil.