3ª TODA CLASE DE
PIELES.
-Horquilla de edad a la que está dirigido: 10 u 11 años.
ELEMENTOS MANTENIDOS:
-Título.
-La hija es la protagonista, quien nace en el seno de una
familia monarca y ha de emprender una huida.
- El abrigo realizado con toda clase de pieles, la cadena
con la medalla de la virgen y el anillo de bodas.
-La idea de huir para no volver jamás.
-La maduración de la princesa como ser autónomo, valiente e
independiente en su viaje.
-La llegada a un reino diferente para trabajar como
sirvienta, conocer a un príncipe y que ambos se enamoren y contraigan
matrimonio.
-La idea de un final feliz.
CAMBIO REALIZADOS.
-El recrear la
historia en un ambiente marítimo.
-Cambiar el motivo de la huida. En lugar de que la princesa
huya a causa de sentirse acosada por su padre, en mi versión el motivo es una
guerra.
El aprendizaje de la princesa de navegar y pescar en lugar
de cazar y esconderse.
-El lugar del reino se recrea en islas en lugar de en un
continente.
-Entre los regalos de la madre se encuentra una brújula en
lugar de una rueca de hilar.
-No hay regalos de novia ni de pedida.
-El momento en el que la princesa tomo contacto de nuevo con
otras persona se produce a causa de un naufragio en lugar de una cacería.
JUSTIFICACIÓN:
Creo que la mejor edad o la más oportuna para esta versión
del cuento son los 10 u 11 años ya que se hablan de temas como la muerte
o la guerra, las barbaries de la humanidad. Este es un tema delicado para
tratar en el aula, pero de algún modo deben conocer que existió.
Además en el tercer ciclo de primaria,este será un aspecto que verán en asignatura; Conocimiento del Medio Social y Cultural. Concreta mente en los
contenidos del bloque 5, Cambios en el tiempo.
Es un tema que tratarán como
parte de la historia de la humanidad. Por lo que he considerado que quizás, sea
un poco más correcto, utilizar una historia con el contenido de esta en la
última etapa de la educación primaria.
También, porque es en esta etapa evolutiva cuando obtienen
la conciencia de su propia mortalidad, hacen uso del pensamiento abstracto y
son capaces de reflexionar y posicionar su punto de vista frente a determinados
hechos.
CUENTO DE TODA CLASE DE PIELES

Una vez, hace mucho tiempo, en un lejano país formado por un
pequeño archipiélago, habitaban los reyes del mismo en su castillo.
El rey era el más fuerte y noble de los hombres. La reina,
la más bella e inteligente de las mujeres y juntos formaban una pareja
excepcional, que velaba por la seguridad y bienestar de los habitantes de este
hermoso lugar.
El reino era tan hermoso como deseado. Por ello no estaba
exento de tener que protegerse alguna que otra vez de personas que codiciaban
aquellas tierras, recorriendo largas distancias a través del mar para perturbar
su paz y tratar de tomar el control y apropiarse del territorio. Defenderse de
estas situaciones, no era tarea fácil, aunque este reino poseía la mejor flota
en miles de millas de distancia y continuamente, lograba salir airoso de sus
batallas.
El rey y la reina disfrutaban de una época tranquila en el
palacio y sus alrededores, se había corrido la voz de que eran tan fuertes y
buenos estrategas en sus maniobras marítimas que hacía mucho tiempo ya que
nadie se atrevía a molestarles.
Por aquellos tiempos los reyes comenzaron a pensar en la
importancia de tener un hijo, aún eran bastante jóvenes, pero debían aprovechar
la paz del momento y considerarla como una ocasión para tener un hijo y a ser
posible, que este fuese varón para dejar un descendiente de su corona, alguien
de su propia sangre a quien ceder el trono.
Tras el paso de tres lunas llenas el vientre de la princesa
comenzó a crecer y pronto vino al mundo una preciosa niña. Los reyes,
orgullosos de su fuerte y sana hija se sentían muy dichosos, aunque ambos
sabían que necesitaban tener un hijo varón para abdicar su corona en él.
En un primer momento no les importó, estaban tan felices de
haber traído una niña sana y salva al mundo, que pensaron que con un poco de
suerte su próximo hijo sería varón. El tiempo transcurrió tan pacífico como
veloz, la infancia de la princesa se vio marcada por la cultura marítima de su
pueblo, la costa escarpada y fría, días a bordo del barco de su padre
acompañándole en sus viajes por las diferentes islas del país, creció con una
gran pasión por la astrología y la navegación. A los diez años adquirió un
regalo de su padre, era un pequeño bote con el cual la pequeña princesa
aprendió a desarrollar alguna habilidades de navegación y realizar sus primeras
maniobras.
Habían pasado ya doce años desde el nacimiento de la
princesa y los reyes aún no habían traído al mundo un nuevo hijo, sabían que este
hecho no debía alargarse mucho más, los consejeros del rey comenzaban a
presionar a este para que no se olvidase de tan importante tarea.
De una forma inesperada, la paz que durante un tiempo había
caracterizado la forma de vida del reino se vio irrumpida por una terrible
imagen. Se observaba en el horizonte una densa franja de navíos imposibles de
contar que se acercaban hacia sus costas a gran velocidad.
El sonido que emitido por los cuernos como símbolo de alarma
sonó por todo el país, no había tiempo que perder, había que posicionarse lo
antes posible para combatir contra las tropas que se avecinaban. Todos los
soldados del reino corrían hacia sus puestos, de forma desesperada ya que
apenas tenían tres horas antes de que la batalla tuviese lugar.
El Rey, se apresuró a idear la estrategia que debían seguir
y la reina corrió a reunirse con su hija para explicarle la gravedad del
asunto.
Le dijo así: “hija
mía debes huir, la magnitud de esta batalla nos ha desbordado por completo, yo
he de quedarme junto a tu padre pero tú no estás segura aquí, debes marcharte,
eres demasiado joven para la guerra y tu presencia aquí resulta tan eficaz como
insegura. Atravesarás las montañas he iras al otro lado de la isla, allí
encontraras un puerto de la guardia real con un pequeño barco, ya tienes alunas
nociones de cómo navegar, haz lo que sabes pero no vuelvas aquí hasta que todo
haya pasado y en tu marcha, no mires atrás”.
La princesa estaba asustada, no supo que decir, simplemente
asintió. Pero antes de marchar su madre le dio tres objetos que cuidarían de
ella, el primero era un anillo de bodas que perteneció a su abuela, su madre
dijo que le traería amor, el segundo era una cadena con una medalla de la
virgen, su madre aseguro que esta la protegería de los peligros. El tercero era
una brújula que le serviría para orientarse en cualquier lugar. El cuarto y
último de los regalos era un precioso abrigo fabricado con toda clase de pieles
de animales, un regalo muy especial que la madre guardaba para su hija cuando
esta fuese algo mayor, este le serviría para mantenerse caliente incluso en los
días más fríos, incluso en las noches más gélidas.

De esta forma la princesa comenzó su huída ascendiendo la
elevada cordillera que separaba los extremos de la isla, llegar a la cima de la
primera montaña le llevo 6 horas, desde allí aún podía ver el castillo donde
había crecido, también observó como una terrible batalla estaba teniendo lugar,
no distinguía a las personas desde la lejanía, pero sí como casas y barcos
ardían en llamas. Fiel a los consejos de su madre, no se detuvo en su marcha el
tiempo más que suficiente para tomar aliento y continuar. Le llevó tres días
atravesar las montañas y llegar hasta el otro lado de la isla, una vez allí se
subió a un pequeño velero y zarpó.
Tan solo tenía doce años, nunca había navegado sola, pero
sabía que lo único que debía hacer por el momento, era alejarse del que siempre
había sido su hogar. En su marcha pudo observar las costas de otras islas del
reino, vio que también estaban en guerra, todo ardía de tal forma que el simple
olor daba pánico. También llego a ver las orillas de la isla que había sido su
hogar, todo estaba arrasado, calcinado. Era algo aterrador, el miedo se apoderó
de la princesa y en su interior todo lo que podía oír era la voz de su madre
diciéndole… ¡aléjate hija mía y mantente a salvo!
Navegó durante día y noche sin descanso y comenzaron a pasar
las semanas y los meses. La princesa comenzó a vivir como una nómada de los
mares, vagaba de un lugar a otro.
Comenzó de esta forma la existencia de la princesa a
basarse en la supervivencia, tuvo que aprender a pescar, a sortear siempre que
fuese posible las tormentas y a vivir en soledad, tan sólo con la compañía del
mar y las estrellas. De esta forma pasaron unos cuantos años y la princesa se
había acostumbrado ya a esta nueva forma de vida pero jamás se había apartado
ni un solo momento de su cuerpo, ni el anillo, ni la cadena ni el abrigo hecho
con toda clase de pieles. Tras las últimas imágenes que obtuvo de su hogar
había dado por hecho la muerte de sus padres así como la idea de que su hogar
había quedado arrasado y era ahora gobernado por tiranos. De su mente había
quedado completamente fuera la idea de volver.
Continuaba pasando el tiempo hasta que un día una terrible
tempestad se desató en la mar…
La princesa a toda prisa recogió las velas cerró las puertas
y se dispuso a soportar los golpes de mar. Aquella era su rutina de seguridad,
y hasta ahora le había dado resultado. Pero esta vez la mar, estaba más enfurecida
que dé costumbre, y el barco que por el paso del tiempo ya precisaba de algunos
arreglillos, una gigantesca ola golpeo él barco y una cosa llevo a la otra. El
barco se rompió en pedazos, la princesa cayó al agua, por suerte consiguió
agarrarse a uno de los grandes pedazos de madera que se desprendieron del
barco, y de esta manera se mantuvo flotando a la deriva durante varios días,
hasta que desmayada a causa del estado tan debilitado que soportaba, logró
llegar manteniéndose sobre el trozo de madera en el que flotaba hasta una
playa.
Cuando se despertó se encontraba en un lugar completamente
desconocido para ella, rodeada de personas a las que jamás había visto y que
por alguna razón, no paraban de sonreír y de dirigir miradas de afecto hacia
ella. El lugar poseía cierto encanto y agrado que lo hacía acogedor.
Pensaba la princesa; “Que suerte la mía por seguir
viva y además encontrarme en un lugar como este”. Aún no había pronunciado una
sola palabra desde su llegada a aquel lugar por alguna razón tenía miedo de que
descubriesen quien era ella en realidad. Entonces un joven de aspecto fuerte y
bondadoso, se presento ante ella y le dijo: “Hola soy el príncipe de estas
tierras te encontramos en la playa desmayada, es un milagro que aún sigas viva.
En primer lugar creo que deberías descansar, pero dinos tu nombre y de dónde
vienes y cuando hayas descansado lo suficiente, te devolveremos sana y salva a
tu hogar”.
A la princesa le espantaba la idea de ser devuelta a ninguna
parte el único lugar donde quería volver era a el mar, con su barco, pero este
no existía ya. Por lo que la princesa ante tal oferta, tuvo la idea de
responder. : “Me llamo Todaclasedepieles y pertenezco al mar,
dejadme que arregle mi barco y cuando esté listo me marcharé y no os molestaré
más”. A lo que el príncipe respondió; “De tu barco no ha quedado ni rastro,
apareciste aquí flotando en un trozo de madera, todo lo que puedo ofrecerte es
un trabajo como ayudante junto al servicio de palacio y sin ningún problema,
podrás quedarte entre nosotros, pero primero has de descansar”. Entonces Todaclasedepieles acepto
la propuesta.
Una vez se hubo recuperado, Todaclasedepieles comenzó
sus días realizando tareas de limpieza y ayudando en la cocina de palacio, poco
a poco se encontraba cada vez más y más cómoda con esta nueva vida, que aunque
la privaba de la libertad que el mar le ofreció en sus días de marinera, le
aportaba mayor confort y una vida más segura.
Mientras tanto Todaclasedepieles que ya se
había convertido en toda una señorita no apartaba ojo del príncipe, ya
que por su bondad, gentileza y aspecto, este había despertado el interés en
ella. Pero Todaclasedepieles aunque era astuta se veía a sí
misma como una simple chica del servicio de palacio la cual no sabía cómo
captar la atención del príncipe.
Un día el príncipe anuncio que organizaría un baile a el
cual deberían asistir todas las pretendientes del reino que aspirasen a
contraer matrimonio con él y que duraría dos días. Todaclasedepieles se
moría de ganas de asistir a ese baile pero no podía faltar a su trabajo, debía
preparar la cena del príncipe. De modo que comenzó la fiesta y el príncipe
bailó con un gran número de candidatas, hasta quedar exhausto e insatisfecho,
al no quedar prendado por ninguna de las jóvenes candidatas, entonces, dio la
fiesta por concluida y se retiro a su habitación para cenar.
Todaclasedepieles, que había estado en la cocina
preparando la cena dejó caer la cadena de la virgen que su madre le había dado en
la sopa que había preparado para el príncipe. Entonces dijo el cocinero ya es
hora de que le subas la cena a el príncipe, espera hambriento en su habitación. Todaclasedepieles asintió
y subió con la cena del príncipe a su habitación, se la entrego y cuando se
disponía a retirarse el príncipe le dijo espera un poco, no te vayas aún, y
mientras el príncipe cenaba comenzaron a chalar. En principio fue una charla
distendida, el príncipe tras su decepción necesitaba simplemente distraerse un
poco. Pero de esta forma comenzó a ver también la personalidad fuerte y
valiente que caracterizaba a Todaclasedepieles y de alguna
forma este comenzó a despertar su interés por ella.
Tanto hablar y tomar la sopa que el príncipe tenía como cena
que esta se terminó y entonces, este encontró la cadena de la virgen que Todaclasedepieles había
dejado para él. Entonces extrañado pregunto”¿Has dejado tu esto aquí?”, Todaclasedepieles muerta
de vergüenza y mirando al suelo negó con la cabeza. Concluida la cena y la
charla esta se retiró a sus aposentos y dejó descansar al príncipe.
Al día siguiente la fiesta se reanudó y comenzaron a llegar
más y más jovencitas de todas partes con el objetivo de ser la elegida por el
príncipe. De nuevo el príncipe bailó y bailó con un gran número de hermosas
pretendientes, pero ninguna lograba conquistar su corazón. Al mismo tiempo, Todaclasedepieles preparaba
una vez más la cena en la cocina para el príncipe mientras pensaba… “a ver cómo
me lo monto para llegar al corazoncillo de este príncipe que tanto me gusta”.
Ella, muy astuta sabía que no podía asistir al baile sin una indumentaria
apropiada y además debía preparar de nuevo su cena. Entonces consideró que si
dejaba caer ahora el anillo de bodas de su madre quizás este si se diese cuenta
del amor que Todaclasedepieles sentía por él.
De nuevo comenzó la fiesta y el príncipe no dejaba de bailar
y conocer a muchachitas que no le despertaban el más mínimo interés, de este
modo su frustración en el baile se incrementaba cada vez más. Terminó la fiesta
y este algo decepcionado se retiró a cenar y descansar a sus aposentos. Poco
más tarde apareció de nuevo con la cena Todaclasedepieles.
Ella le acerco la bandeja que contenía la cena y de nuevo el
le dijo, espera un poco, no te vayas tan rápido, necesito compañía, necesito
hablar, no sé si nadie me entiende en este mundo o soy yo quien no entiende a
nadie.
Por lo que Todaclasedepieles accedió a
hablar con él y de este modo cada vez intimaban más y conectaban mejor
mutuamente. Esta vez la charla duró mucho más que la anterior y el príncipe
tomaba su cena muy despacito de forma que esta se alargó bastante.
El príncipe iba comiendo y diciéndole a Todaclasedepieles:”Ninguna
de las chicas con las que he bailado esta noche ha despertado sentimiento
alguno en mí y tú, que no estabas en el baile, los despiertas todos”. De pronto
el príncipe encontró algo en su cuenco de la sopa… ¡Que es esto! ¿Has puesto tu
esto aquí? Todaclasedepieles se encontraba enmudecida,
incapaz de articular palabra, asintió con un gesto de su cabeza.
El príncipe añadió, “¿a si? ¡Yo te diré lo que es!, es el
compañero de este otro y son nuestros anillos de boda. No me importa de dónde
vengas, que seas pobre, rica, princesa o sirvienta. Eres la mejor persona que
he conocido jamás y si aceptas, quiero pasar el resto de mi vida junto a ti”. A
lo que Todaclasedepieles simplemente respondió, “acepto”.
Tras este suceso, los príncipes anunciaron su boda, Todaclasedepieles le
contó toda la verdad al príncipe y el juró protegerla para siempre.
Juntos y felices vivieron y comieron perdices para siempre.
Ahora lo has argumentado todo perfectamente.
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