TODA CLASE DE PIELES

El rey era el más fuerte y noble de los hombres. La reina,
la más bella e inteligente de las mujeres y juntos formaban una pareja
excepcional, que velaba por la seguridad y bienestar de los habitantes de este
hermoso lugar.
El reino era tan hermoso como deseado. Por ello no estaba
exento de tener que protegerse alguna que otra vez de personas que codiciaban
aquellas tierras, recorriendo largas distancias a través del mar para perturbar
su paz y tratar de tomar el control y apropiarse del territorio. Defenderse de
estas situaciones, no era tarea fácil, aunque este reino poseía la mejor flota
en miles de millas de distancia y continuamente, lograba salir airoso de sus
batallas.
El rey y la reina disfrutaban de una época tranquila en el
palacio y sus alrededores, se había corrido la voz de que eran tan fuertes y
buenos estrategas en sus maniobras marítimas que hacía mucho tiempo ya que
nadie se atrevía a molestarles.
Por aquellos tiempos los reyes comenzaron a pensar en la
importancia de tener un hijo, aún eran bastante jóvenes, pero debían aprovechar
la paz del momento, para tener un hijo y a ser posible, que este fuese varón
para dejar un descendiente de su corona, alguien de su propia sangre a quien
ceder el trono.
Tras el paso de tres lunas llenas el vientre de la princesa
comenzó a crecer y pronto vino al mundo una preciosa niña. Los reyes,
orgullosos de su fuerte y sana hija se sentían muy dichosos, aunque ambos
sabían que necesitaban tener un hijo varón.
En un primer momento pues no les importó, estaban tan
felices de haber traído una niña sana y salva al mundo, que pensaron que con un
poco de suerte su próximo hijo sería varón. Pero la reina comenzó a debilitarse
tan rápido tras haber dado a luz, que lo que era evidente no se hizo esperar
demasiado. Entonces la reina ordeno llamar al rey para darle una terrible
noticia: “Querido marido, me
hallo enferma y la muerte no tardará en venir a mi encuentro por ello quiero
pedirte varias promesas. La primera es que le des este pequeño cofre que
he preparado a nuestra hija cuando se haga mayor, que le hables de mí, para que
de esta forma me tenga cierto cariño. La segunda es que te cases, tengas un
hijo varón, fuerte e inteligente como tú, que pueda defender este lugar con el
mismo amor con el que lo hacemos nosotros dos. Pero con una condición, que la
mujer con la que te cases sea tan bella persona como yo”. Así se hará esposa
mía, dijo el rey.
Poco después la reina falleció, y tras la muerte de la reina
el rey se aislaba más y más de los asuntos del reino y todo lo que hacía era
navegar y pescar por los diferentes recovecos, atolones e islotes que componían
el reino junto a su hija, le enseñaba a esta cuales eran los secretos y los
encantos del mar. Pero el tiempo transcurría y transcurría, y cinco y diez años
y el rey no parecía tener la menor intención de buscar esposa. En él castillo,
comenzaban los nervios por parte de los consejeros de gobierno, quienes
convocaron una reunión con su alteza, con ánimo de presionarle para que
iniciase la búsqueda de una nueva esposa y de esta forma tratar de traer al
mundo un nuevo hijo que fuera descendiente de su corona. La reunión surtió el efecto
deseado y el rey ordeno traer retratos de princesas de reinos de todos los
lugares del mundo para iniciar su búsqueda.
Mientras tanto la princesa seguía creciendo y se interesaba
cada vez más por la astronomía, la navegación y las curiosidades del mar.
Pasaban los días y los años y la princesa continuaba navegando con su pequeño
bote, adquiriendo cada vez mejor habilidad y destreza, y el rey continuaba buscando
de forma insistente una mujer que fuese tan bella persona como su difunta
esposa, tuvo reuniones con algunas de ellas, pero cuando hablaba con ellas veía
que la que no estaba exente de liderazgo carecía de bondad y la que reunía
estas dos virtudes estaba carente de alguna otra que provocaba en el rey el
sentimiento de rechazo hacia la pretendiente. De ninguna de las formas el rey
faltaría a la promesa que realizó a su mujer en su lecho de muerte, de que
encontraría a una mujer que fuese tan buena persona como ella, para que esta
pudiese darle un hijo varón fuerte e inteligente capaz de salvaguardar el bien
estar del reino.
Pero el tiempo pasaba y pasaba y la búsqueda incesante del
rey se volvía cada vez más obsesiva, de forma que este había perdido la
serenidad que lo caracterizaba y ahora su estado anímico se hallaba más cerca
de la locura.
Un día, estaba el rey paseando por el puerto y a lo lejos
vio a una muchacha alegre, con una hermosa silueta que reía y hablaba entre la
muchedumbre… le recordó a su difunta esposa. Sin pensarlo mucho el rey corrió hacia
ella y cuando llego allí a quien vio, a su hija, que ya era toda una mujercita
tan bella o incluso más que su madre. Entonces a el rey se le ocurrió la idea
de que debía casarse con su hija a quién
mandó llamar para tener una charla con ella.
La princesa acudió a
hablar con su padre que la reclamaba y entonces este le dijo: “Hija mía ya eres
toda una mujer y tengo que hacerte saber que tu madre me pidió que le
prometiese antes de morir que te entregase este cofre”.
La princesa abrió el
cofre y vio que contenía una brújula, una medalla de la virgen y un anillo de
bodas que perteneció a su abuela. El padre continuó diciendo:” También he de decirte, que tu madre me hizo prometer
que me casaría con una mujer tan buena persona como ella, para que esta pudiese
darme un hijo varón lo suficientemente fuerte e inteligente como para ser un
rey digno para este lugar. Después de buscar esposas por todas partes del mundo
durante años, me he dado cuenta que la única mujer capaz de realizar esto tan
bien como podría hacerlo tu madre, ¡eres tú! Por tanto, creo por el bien de
este lugar y porque no existe otra opción posible, estamos predestinados a
casarnos el uno con el otro y mañana mismo anunciaré nuestra boda”.
La princesa no podía concebir lo que entraba por sus oídos,
asustada al ver que su padre no la dejaba opción se le ocurrió decir a su
padre; padre toda novia en su pedida de mano tiene derecho a un regalo.
Entonces el rey extrañado dijo; claro, lo que pidas te será concedido.
Entonces la princesa pidió a su padre un barco que fuese más
rápido que el viento, más fuerte que el acero y tan fácil de dirigir como el
más noble de los caballos. El rey dijo así se hará hija mía.
Ella pensó que tal petición tardaría al menos cinco años y
que quizás para entonces a su padre se
le habría ido semejante locura de su cabeza. Pero el rey pronto organizó todo,
mandó traer los materiales más resistentes, las maderas más nobles, los mejores
astilleros, quienes trabajaban día y noche para terminar el barco, el cual
sería una máquina perfecta y en menos de un año, aquel maravilloso barco estuvo
terminado.
El rey mandó llamar a su hija y le dijo: “Querida hija,
¡Aquí tienes un barco más rápido que el viento, más fuerte que el acero y tan
fácil de dirigir como el más noble de los caballos! He cumplido con mi palabra y ahora tú has de
cumplir con la tuya. Mañana mismo
anunciare nuestra boda.
La princesa que lograba asimilar aquel suceso y no sabía
cómo detener aquella desgraciada idea que había quedado fijada en la mente de
su padre, añadió: “¡Espera un poco padre! Este es mi regalo de pedida, pero
¿qué hay de mi regalo de novia? Toda novia tiene derecho a un regalo”. Claro
contesto su padre, y pregunto entonces: “¿Y qué otra cosa deseas hija mía? “
La princesa, viendo que su barco estuvo terminado en menos
de un año, pensó entonces un poco mejor y dijo: “Quiero un abrigo que esté
confeccionado con toda clase de pieles de los diferentes animales que habitan
en este planeta”. A lo que el rey respondió así se hará.
El rey que no encontraba explicación lógica a las peticiones
de su hija, pero pronto mando a sus hombres a cazar animales por todos los
rincones del mundo para cumplir con los deseos de quien ahora aparte de su hija, era su
prometida, y así poder llevar a cabo la boda lo antes posible.
Al transcurrir un año el abrigo estuvo terminado y el rey
mandó llamar a su hija para decirle: “Aquí tienes querida mía, un abrigo
confeccionado con todo tipo de pieles de animales. Con esto quedan cumplidas
mis promesas, ahora tú has de cumplir con las tuyas. Mañana mismo anunciaré
nuestra boda.”
Esa misma noche la princesa cogió el cofre que le había
regalado su madre con la brújula, la medalla de la virgen y el anillo de boda
de su madre. También cogió el abrigo de toda clase de pieles, se lo puso y bajo
hasta el puerto. El susurro del mar era todo cuanto la princesa podía oír
aquella noche, fría gracias a la brisa que golpeaba sus mejillas, pero la
princesa se sentía cálida, protegida y segura gracias a su abrigo fabricado con
toda clase de pieles de animales.
La princesa miró las estrellas y la luna, las cuales
iluminaban el camino al horizonte, miró su perfecta embarcación, soltó los amarres,
subió al barco y zarpó sin pensar en nada más que alejarse al máximo de aquel lugar.
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Navegó durante día y noche sin descanso y comenzaron a pasar las semanas los meses. La princesa comenzó a vivir como una nómada de los mares, vagaba de un lugar a otro sorteando las tormentas, comiendo de lo que pescaba y en ocasiones realizaba algún trueque con alguna embarcación que le inspirase confianza. En ocasiones se refugiaba de los temporales en alguna bahía que encontraba, pero jamás tocaba tierra firme.
Así pasaron algunos años, hasta que de pronto una noche en
la que la mar, estaba más enfurecida que dé costumbre, y el barco que por el
paso del tiempo ya precisaba de algunos arreglos, una gigantesca ola golpeo
él barco y una cosa llevo a la otra. El barco se rompió se rompió en pedazos,
la princesa calló al agua aunque consiguió agarrarse a uno de los grandes
pedazos de madera que se desprendieron del barco, y de esta manera se mantuvo
flotando a la deriva durante vario días, hasta que desmayada en un estado muy
debilitado, logró llegar manteniéndose sobre el trozo de madera que flotaba a
una playa.
Cuando se despertó se encontraba en un lugar completamente
desconocido para ella, rodeada de personas a las que jamás había visto y que
por alguna razón, no paraban de sonreír y de dirigir miradas de afecto hacia
ella. El lugar poseía encanto y agrado.
Pensaba la princesa;
“Que suerte la mía por seguir viva y además encontrarme en un lugar como
este”. Aún no había pronunciado una sola palabra desde su llegada a aquel
lugar. Entonces un joven de aspecto fuerte y bondadoso, se presento ante ella y
le dijo: “Hola soy el príncipe de estas tierras te encontramos en la playa
desmayada, es un milagro que aún sigas viva. En primer lugar creo que deberías
descansar, pero dinos tu nombre y de dónde vienes y cuando hayas descansado lo
suficiente, te devolveremos sana y salva a tu hogar”.
Entonces la princesa por miedo a que descubriesen quien era
ella en realidad, dijo: “Me llamo Todaclasedepieles
y pertenezco al mar, dejadme que arregle mi barco y cuando esté listo me
marcharé y no os molestaré más”. El príncipe respondió; “De tu barco no ha
quedado ni rastro, apareciste aquí flotando en un único trozo de madera, todo
lo que puedo ofrecerte es un trabajo como ayudante junto al servicio de palacio
y sin ningún problema, podrás quedarte entre nosotros”. Entonces Todaclasedepieles acepto la propuesta.
Ahora
Todaclasedepieles pasaba sus días realizando tareas de limpieza y ayudando
en la cocina de palacio, poco a poco se encontraba cada vez más y más cómoda
con esta nueva vida, que aunque la privaba de la libertad que el mar le ofreció
en sus días de marinera, le aportaba mayor confort y una vida más segura.
Mientras tanto el príncipe de este reino no apartaba su ojo de Todaclasedepieles y ella le
correspondía.
Un día el príncipe anuncio que organizaría un baile a el
cual deberían asistir todas las pretendientes del reino que aspirasen a
contraer matrimonio con él. Todaclasedepieles
se moría de ganas de asistir a ese baile pero no podía faltar a su trabajo,
debía preparar la cena del príncipe. Comenzó la fiesta y el príncipe bailó con
un gran número de candidatas, hasta quedar exhausto e insatisfecho, dio la
fiesta por concluida y se retiro a su habitación para cenar.
Todaclasedepieles,
que había estado en la cocina preparando la cena dejó caer el anillo de boda
que su madre le había dado en la sopa. Entonces dijo el cocinero ya es hora de
que le subas la cena a el príncipe, espera hambriento en su habitación. Todaclasedepieles asintió y subió con
la cena del príncipe a su habitación, se la entrego y cuando se disponía a
retirarse el príncipe le dijo espera un poco, no te vayas aún, y mientras el
príncipe cenaba comenzaron a chalar. El príncipe iba comiendo y diciéndole a Todaclasedepieles
:”Ninguna de las chicas con las que he bailado esta noche ha despertado
sentimiento alguno en mí y tú que los despiertas todos, no estabas en el baile”.
De pronto el príncipe encontró algo en su cuenco de la sopa… ¡Que es esto! ¿Has
puesto tu esto aquí? Todaclasedepieles se encontraba enmudecida, incapaz de
articular palabra, asintió con un gesto de su cabeza.
El príncipe añadió yo te diré lo que es, es el compañero de
este otro y son nuestros anillos de boda. No me importa de dónde vengas, que
seas pobre, rica, princesa o sirvienta. Eres la mejor persona que he conocido
jamás y si aceptas, quiero pasar el resto de mi vida junto a ti. A lo que Todaclasedepieles respondió, acepto.
Tras este suceso, los príncipes anunciaron su boda, Todaclasedepieles le contó toda la
verdad al príncipe y el juró protegerla para siempre.
Juntos y felices vivieron y comieron perdices para siempre.
FIN
JUSTIFICACIÓN:
- Elementos mantenidos:.
·
Los elementos que he mantenido de la versión del
cuento de los hermanos Green, aportada por la profesora, hacia la adaptación
que he realizado del mismo han sido los siguientes:
-Título.
-La hija es la protagonista, quien nace en el seno de una
familia monarca y decide emprender una huída para evitar caer en la obligación
de tener que casarse con su padre.
-La madre de la princesa muere y en su lecho de muerte deja
un obsequio a su hija que haga de alguna forma crecer el afecto entre madre e
hija. La petición de la reina a el rey de encontrar a una mujer para casarse y
tener un hijo varón.
-El rey, el padre de la princesa, quien tras la muerte de su
esposa y bajo la presión sus deberes como monarca y la promesa realizada a su
esposa se le ocurre como única solución contraer matrimonio con su hija.
- La huída de la princesa.
- El abrigo realizado con toda clase de pieles.
-La idea de los regalos de pedida y más tarde de novia.
-La llegada a un reino diferente para trabajar como
sirvienta, conocer a un príncipe y que ambos se enamoren y contraigan
matrimonio.
-L idea de un final feliz.
- Cambios:
El principal cambio que he realizado en mi adaptación, no ha
sido otro que recrearlo en un ambiente marítimo. A raíz de este surgen otros
como:
-La educación de la princesa se ciñe a aprender cosas
relacionadas con el mar como navegar, pescar, etc.
Por lo que ésta también
crece siendo una mujer fuerte con carácter autónomo.
-El lugar del reino se recrea en islas en lugar de en un
continente.
-Entre los regalos de la madre se encuentra una brújula en
lugar de una rueca de hilar.
-Entre los regalos de pedida que la princesa escoge, en
lugar de tres vestidos, la princesa elige un barco.
-En la huida, la princesa aprende a vivir en el mar de forma
solitaria y no tiene que aprender a cazar o dormir en árboles.
-El momento en el que la princesa tomo contacto de nuevo con
otras personsa se produce a causa de un naufragio en lugar de una cacería.
Aparte de los aspectos cambiados
Aparte de los aspectos cambiados por el entorno también hay
otros como:
-En la muerte de la madre no doy explicaciones en lugar de
añadir que fue a causa de una hemorragia tras el parto.
-En el momento final de conocer al príncipe del nuevo
territorio la princesa no acude al baile, si no que llevaban tiempo fijándose
el uno en el otro.
Creo que la mejor edad o la más oportuna para esta versión del
cuento es a los 12 años ya que se hablan de temas como la muerte o el incesto y
no es hasta estas edades cuando las personas comienzan a desarrollar las
habilidades psicológicas necesarias como para entender este tipo de conceptos.
No es hasta esta etapa evolutiva cuando obtienen la conciencia de su propia
mortalidad, hacen uso del pensamiento abstracto y son capaces de reflexionar y
posicionar su punto de vista frente a determinados hechos.
También por el tipo
de vocabulario, ya que utilizo algunas palabras complicadas para edades
menores, aunque eso sí, las frases son cortas y no se realizan largas descripciones.

Hola magiayletras!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho la historia que has hecho. Le has dado un giro muy bueno ambientándola en los barcos y el mar. Has mantenido la historia central bastante bien y la longitud del cuento es la adecuada para la edad que propones. Si hay que ponerle pegas (siempre constructivas), en mi opinión contarles a niños de 5 años sobre la muerte y sobre que el rey se quiere casar con su propia hija son conceptos que todavía no van a entender. Para mi, la versión de tu cuento sería para niños un poco más mayores. Pero en general me ha gustado. Buen trabajo.
Bien anotado, Santiago.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHola magiayletras!
ResponderEliminarMe han parecido muy interesante algunas de las adaptaciones que has hecho. Me ha gustado mucho que en lugar de bosques sean mares, en lugar de vestidos sea un barco. Me parece que tu princesa tiene un toque muy original.
Estoy de acuerdo con Santiago con que quizás la adaptación es más adecuada para niños un poco más mayores, tanto por el lenguaje que utilizas como por la figura del incesto.
Si te puedo dar un consejo es que revises un poco el texto porque se te ha colado alguna errata, y faltan algún que otro entrecomillado.
¡Sobre todo, muy original!
Buen comentario, Mariana. Alguna cosita se te ha colado, pero está bien.
Eliminar¡Estimados compañeros!
ResponderEliminarGracias por vuestros comentarios y consejos. Si con uno ya me estaba planteando la modificación, con dos ya no me cabe duda. Lo revisaré lo antes posible.
Parece que al final no has hecho caso de tus compañeros...bueno... creo que has cambiado la edad, pero no el fondo.
ResponderEliminarRespecto al incesto, no es un tema apto para el aula y no es apto para ninguna de las edades de Primaria. He explicado varias veces este punto en otros blogs. Es un aspecto que no forma parte del esqueleto del cuento y que solo representa el motivo de la huida de palacio. Hay que mantener el motivo/función pero puede evitarse el detalle morboso e innecesario que puede crear dudas y preguntas innecesarias.
El otro aspecto que deberías corregir, hace referencia al nudo de la historia. Si seguimos a Propp, toda la historia de la princesa en su palacio de nacimiento no es más que el planteamiento del relato. El nudo debe reflejar la maduración y la evolución de la heroína y tú le has restado protagonismo resumiéndolo todo en que el príncipe se enamora de ella aunque ella no haga nada por llamar su atención.
El cuento que os relaté demuestra claramente que se trata de una heroína fuerte, con ideas claras y que pone todo de su parte para conseguir lo que desea. Tu protagonista, además de huir de casa y sobrevivir, no hace nada por su felicidad. Y, cuando por fin se decide, es el príncipe el que ya ha tomado la decisión de declararse.
Si revisas esas dos cuestiones y las modificas/completas, tu adaptación será perfecta.